Servicio de metalografía

Servicio de metalografía

Resumen

La metalografía permite analizar la microestructura de los metales directamente en campo, sin cortar la pieza, extraer muestras destructivas ni comprometer la integridad operativa del equipo.

 

El método consiste en pulir y atacar químicamente una pequeña área del componente en su ubicación real. Posteriormente, se aplica una película polimérica especial (réplica) que copia con exactitud microscópica la estructura del grano, las fases del material y cualquier daño microestructural, permitiendo su evaluación inmediata con microscopio portátil o su análisis posterior de alta resolución en laboratorio.

METALOGRAFIA

Beneficios

  • Permite conocer la microestructura del metal sin cortar ni parchar.

 

  • Detección temprana de daño térmico.

 

  • Aplicable en zonas de difícil acceso con equipos portátiles diseñados para trabajar en alturas, calderas, hornos o espacios confinados.

 

  • Proporciona evidencia concluyente sobre las causas raíz de degradación o fallas operativas en plantas industriales.

Aplicaciones

  • Tuberías de vapor principal y recalentado en plantas de energía y refinerías.

 

  • Evaluación de sobrecalentamiento, carburización, descarburización y esferoidización.

 

  • Inspección de zonas afectadas por el calor en soldaduras.

 

  • Análisis del tamaño de grano, fases martensíticas indeseadas y alineación de microfisuras.

¿Cómo se realiza la metalografía?

Selección y desbaste del área.

Se identifica el punto crítico de interés (soldadura, zona afectada por el calor o metal base). Se retira la capa superficial de óxido o pintura y se realiza un desbaste mecánico progresivo con lijas abrasivas de grano fino para eliminar irregularidades.

Pulido metalográfico.

Utilizando herramientas rotativas portátiles, se pule la superficie hasta obtener un acabado tipo espejo libre de rayaduras.

Ataque químico controlado.

Se aplica un reactivo químico específico (como Nital para aceros al carbono o reactivos especiales para aceros inoxidables/aleados) durante unos segundos para revelar los límites de grano, fases y microconstituyentes.

Obtención de la réplica.

Se ablanda una película de acetato de celulosa con solvente y se aplica uniformemente sobre el área atacada. Al secarse, la película copia fielmente el relieve microestructural del metal y se retira con cuidado.

Observación y registro óptico.

La superficie o la película réplica se examina mediante un microscopio óptico portátil en campo y se monta en portaobjetos para microscopía de alta resolución en laboratorio, registrando microfotografías a diferentes aumentos.

Evaluación e informe.

Se emite un reporte técnico elaborado por ingenieros metalúrgicos que clasifica la microestructura y evalúa el nivel de daño o degradación térmica.

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